Declaración de independencia

Quien soy
Martí Micolau
@martimicolau
FUENTES CONSULTADAS:

wikipedia.org, lonelyplanet.com

Autor y referencias

DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA: 4 DE JULIO DE 1776

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos, se hace necesario que un pueblo disuelva las bandas políticas que lo han conectado con otro, y asuma entre los poderes de la tierra, la posición separada e igual a la cual las leyes de la naturaleza y de la naturaleza Dios les conceda el derecho, un respeto decente a las opiniones de la humanidad exige que declaren las causas que los impulsan a la separación.



Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas:

Que todos los hombres son creados iguales; que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que, para asegurar estos derechos, se instituyen gobiernos entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; que cada vez que cualquier forma de gobierno se vuelve destructora de estos fines, es derecho del pueblo modificarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno, asentando sus cimientos sobre tales principios, y organizando sus poderes de tal forma que se ajusten a ellos. parecerá más probable para efectuar su seguridad y felicidad. La prudencia, en verdad, dictará que los gobiernos largamente establecidos no deben ser cambiados por causas ligeras y transitorias; y, por consiguiente, toda la experiencia ha demostrado que los hombres están más dispuestos a sufrir, mientras que los males son soportables, que a corregirse aboliendo las formas a las que están acostumbrados. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, persiguiendo invariablemente el mismo objeto, muestra el designio de someterlos a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar tal gobierno y proporcionar nuevas guardias para su futuro. seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; y tal es ahora la necesidad que los constriñe a alterar sus antiguos sistemas de gobierno. La historia del actual Rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, todas teniendo como objeto directo el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados. Para probar esto, sometamos los hechos a un mundo sincero.



Ha rechazado su asentimiento a las leyes, las más sanas y necesarias para el bien público.

Ha prohibido a sus gobernadores aprobar leyes de importancia inmediata y urgente, a menos que se suspenda su aplicación hasta que se obtenga su consentimiento; y, cuando está suspendido, ha descuidado por completo atenderlos.

Se ha negado a aprobar otras leyes para el alojamiento de grandes distritos de personas, a menos que esas personas renuncien al derecho de representación en la legislatura, un derecho inestimable para ellos y formidable solo para los tiranos.

Ha convocado cuerpos legislativos en lugares inusualmente incómodos y distantes del depositario de sus registros públicos, con el único propósito de fatigarlos para que cumplan con sus medidas.

Ha disuelto casas de representantes en repetidas ocasiones, por oponerse con firmeza varonil a sus invasiones a los derechos del pueblo.

Se ha negado durante mucho tiempo, después de tales disoluciones, a hacer que otros sean elegidos; por el cual los poderes legislativos, incapaces de aniquilarse, han vuelto al pueblo en general para su ejercicio; el estado queda, mientras tanto, expuesto a todos los peligros de invasiones externas y convulsiones internas.

Se ha esforzado por prevenir la población de estos estados; para ello obstaculizar las leyes de naturalización de extranjeros; negarse a pasar a otros para incentivar su migración hacia acá, y elevar las condiciones de nuevas apropiaciones de tierras.

Él ha obstruido la administración de justicia, al rechazar su asentimiento a las leyes para establecer poderes judiciales.

Ha hecho que los jueces dependan únicamente de su voluntad, para el ejercicio de sus cargos y el monto y pago de sus salarios.


Ha erigido una multitud de nuevas oficinas y enviado aquí enjambres de oficiales para hostigar a nuestro pueblo y devorar su sustancia.


Ha mantenido entre nosotros, en tiempos de paz, ejércitos permanentes, sin el consentimiento de nuestras legislaturas.

Ha afectado a hacer que el ejército sea independiente y superior al poder civil.

Se ha combinado con otros para someternos a una jurisdicción ajena a nuestra Constitución y no reconocida por nuestras leyes, dando su consentimiento a sus actos de pretendida legislación:

Por acuartelar grandes cuerpos de tropas armadas entre nosotros;

Por protegerlos, mediante un simulacro de juicio, del castigo por los asesinatos que cometieran contra los habitantes de estos estados;

Por cortar nuestro comercio con todas las partes del mundo;

Por imponernos impuestos sin nuestro consentimiento;

Por privarnos, en muchos casos, de los beneficios del juicio con jurado;

Por transportarnos más allá de los mares, para ser juzgados por supuestos delitos;

Por abolir el sistema libre de leyes inglesas en una provincia vecina, establecer en ella un gobierno arbitrario y ampliar sus límites, para convertirlo a la vez en un ejemplo y un instrumento adecuado para introducir el mismo dominio absoluto en estas colonias;

Por quitarnos nuestros estatutos, abolir nuestras leyes más valiosas y alterar fundamentalmente las formas de nuestros gobiernos;

Por suspender nuestras propias legislaturas, y declararse investidos de poder para legislar por nosotros en todos los casos.

Ha abdicado del gobierno aquí, declarándonos fuera de su protección y librando la guerra contra nosotros.


Ha saqueado nuestros mares, devastado nuestras costas, quemado nuestras ciudades y destruido las vidas de nuestra gente.

En este momento está transportando grandes ejércitos de mercenarios extranjeros para completar las obras de muerte, desolación y tiranía ya iniciadas con circunstancias de crueldad y perfidia apenas igualadas en las épocas más bárbaras, y totalmente indigno del jefe de una nación civilizada.


Ha obligado a nuestros conciudadanos, cautivos en alta mar, a empuñar las armas contra su país, a convertirse en verdugos de sus amigos y hermanos, oa caer ellos mismos en sus manos.

Ha provocado la insurrección doméstica entre nosotros y se ha esforzado por atraer a los habitantes de nuestras fronteras a los despiadados indios salvajes, cuya regla de guerra conocida es una destrucción indistinguible de todas las edades, sexos y condiciones.

En cada etapa de estas opresiones hemos pedido reparación en los términos más humildes; Nuestras repetidas peticiones han sido respondidas únicamente por repetidos agravios. Un príncipe, cuyo carácter está marcado por todos los actos que pueden definir a un tirano, no es apto para ser el gobernante de un pueblo libre.

Tampoco hemos faltado en nuestra atención a nuestros hermanos británicos. Les hemos advertido, de vez en cuando, de los intentos de su legislatura de extender una jurisdicción injustificable sobre nosotros. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y asentamiento aquí. Hemos apelado a su justicia y magnanimidad nativas; y los hemos conjurado, por los lazos de nuestro pariente común, para repudiar estas usurpaciones que inevitablemente interrumpirían nuestras conexiones y correspondencia. Ellos también han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Por lo tanto, debemos aceptar la necesidad que denuncia nuestra separación y mantenerlos como al resto de la humanidad, enemigos en la guerra, amigos en la paz.

Nosotros, por tanto, los representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas colonias, solemnemente publicar y declarar, Que estas Colonias Unidas son, y por derecho deben ser, ESTADOS LIBRES E INDEPENDIENTES; que están absueltos de toda lealtad a la corona británica y que toda conexión política entre ellos y el estado de Gran Bretaña está, y debería estar, totalmente disuelta; y que, como estados libres e independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, contratar alianzas, establecer el comercio y hacer todos los demás actos y cosas que los estados independientes pueden hacer por derecho. Y para el apoyo de esta declaración, con una firme confianza en la protección de la Divina Providencia, nos comprometemos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.

[Firmado por] JOHN HANCOCK [Presidente]

Nuevo Hampshire: JOSIAH BARTLETT, WM. WHIPPLE, MATTHEW THORNTON.

Bahía de Massachusetts: SAML. ADAMS, JOHN ADAMS, ROBT. TRATAR EL DOLOR, ELBRIDGE GERRY.

Rhode Island: PASO. HOPKINS, WILLIAM ELLERY.

Connecticut: ROGER SHERMAN, SAM'EL HUNTINGTON, WM. WILLIAMS, OLIVER WOLCOTT.

Nueva York: WM. FLOYD, FIL. LIVINGSTON, FRANS. LEWIS, LEWIS MORRIS.

Nueva Jersey: RICHD. STOCKTON, JNO. Witherspoon, FRAS. HOPKINSON, JOHN HART, ABRA. CLARK.

Pensilvania: ROBT. MORRIS, BENJAMIN RUSH, BENJA. FRANKLIN, JOHN MORTON, GEO. CLIMER, JAS. SMITH, GEO. TAYLOR, JAMES WILSON, GEO. ROSS.

Delaware: CÉSAR RODNEY, GEO. LEE, THO. M'KEAN.

Maryland: SAMUEL CHASE, WM. PACA, ESTO. PIEDRA, CHARLES CARROLL de Carrollton.

Virginia: GEORGE WYTHE, RICHARD HENRY LEE, TH. JEFFERSON, BENJA. HARRISON, THS. NELSON, JR., FRANCIS LIGHTFOOT LEE, CARTER BRAXTON.

Carolina del Norte: WM. HOOPER, JOSEPH HEWES, JOHN PENN.

Carolina del Sur: EDWARD RUTLEDGE, THOS. HAYWARD, JUNR., THOMAS LYNCH, JUNR., ARTHUR MIDDLETON.

Georgia: BOTÓN GWINNETT, LYMAN HALL, GEO. WALTON.

FUENTE: http://www.yale.edu/lawweb/avalon/declare.htm


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